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viernes, 6 de julio de 2018

Uruguay 0 - Francia 2

El equipo del Maestro Tabárez jugó mal y perdió bien. Nunca tuvo el control del partido, resignó el mediocampo y los delanteros quedaron aislados, sin participación. Por eso, careció de peso ofensivo en las pocas oportunidades que dispuso. Se basó en la defensa, la cual perdió por detalles contra su rival. 
La selección francesa fue compacta, con un buen juego colectivo, aunque sin tantas llegadas. Convirtió en un tiro libre mediante un cabezazo de Varane en el primer tiempo y con un remate débil de Griezmann que Muslera no pudo controlar. Con la ventaja, elevó su rendimiento y justificó su triunfo. Es semifinalista.

sábado, 30 de junio de 2018

Uruguay 2 - Portugal 1

La selección uruguaya trabajó mucho, peleó, luchó, no le fue fácil, pero se metió en los cuartos de final. Cuando tuvo que defender, defendió; cuando tuvo que atacar, atacó. Presentó un equipo compacto, sólido, que se apoyó en sus grandes figuras como Suárez y Cavani, autor de los dos tantos. 
Portugal debió remontar la desventaja tempranera de la mano de Bernardo Silva y con un Cristiano Ronaldo apagado. Recién en el segundo tiempo alcanzó la igualdad a través de Pepe. Pero el 1-2 fue lapidario, porque ya no tuvo creatividad para vulnerar a su rival, se fue perdiendo en arrestos individuales y en centros sin destino.

lunes, 25 de junio de 2018

Uruguay 3 - Rusia 0

El seleccionado del Maestro Tabárez se hizo fuerte en la pelota parada. Así consiguió los goles: Suárez de tiro libre, Cheryshev en contra luego de un remate de Laxalt y Cavani, ambos tras un córner. Se puso en ventaja rápido y se dedicó a administrarla. Jugó lejos de Muslera, fue práctico en ofensiva y ganó bien. Se clasificó primero en el grupo A. Rusia se vio sorprendido por su rival, no pudo desplegar el juego que exhibió en los partidos anteriores y encima se quedó con 10 jugadores por la expulsión de Smolnikov. Terminó segundo.

miércoles, 20 de junio de 2018

Uruguay 1 - Arabia Saudita 0

Con lo justo, sin sobrarle demasiado, el equipo del Maestro Tabárez aprovechó otra vez una pelota parada y convirtió a través de Suárez. Después, llegó poco y nada al arco árabe. Le alcanzó para clasificarse a octavos de final. El elenco de Pizzi dispuso de la pelota, pero no supo bien qué hacer con ella. Fue muy tibio en ataque y cayó en la telaraña que le propuso su adversario. Quedó eliminado.

viernes, 15 de junio de 2018

Egipto 0 - Uruguay 1

La Celeste fue de menor a mayor. Lo ganó sobre el final con gol de Giménez y lo justificó por lo hecho en el segundo tiempo cuando el arquero egipcio le ahogó el grito de gol a Suárez y Cavani. Edinson también estrelló un tiro libre en el palo izquierdo. Egipto fue un equipo compacto, ordenado tácticamente, y buscó salir de contraataque. Pero perdió el partido en una pelota parada.

sábado, 28 de junio de 2014

Colombia 2 – Uruguay 0

Con dos golazos, James Rodríguez se lució en el mítico Maracaná. En el primero, mostró su técnica para bajar la pelota con el pecho y rematar de zurda. En el segundo, culminó una enorme jugada colectiva. Así, el seleccionado de José Pekerman logró un pase histórico a los cuartos de final, donde enfrentará a Brasil.

Colombia se adueñó del balón durante el primer tiempo y lo hizo circular por los pies de James, Cuadrado y los laterales que se proyectaban. Pero tuvo escasa profundidad en proporción a su dominio y el 1-0 fue algo exiguo. En el complemento, construyó rápido el 2-0 y se adaptó al nuevo escenario del partido. Realizó cambios defensivos para contener el crecimiento uruguayo (aparecieron Yepes y Ospina) y se llevó un triunfo acorde a sus méritos.

Lo máximo que logró Uruguay fue emparejar el desarrollo en ciertos tramos del primer tiempo. Nunca se hizo patrón del partido; solo trató de contraatacar. Fallaron Lodeiro en la generación de juego y Forlán en el ataque. Cavani insinuó más de lo que concretó. La presencia profusa de volantes defensivos y zagueros no tuvo razón de ser con la desventaja. Por lo tanto, ingresaron Stuani, Gastón Ramírez y Abel Hernández. Sin embargo, sus ataques fueron tibios y la eliminación se hizo realidad.  

martes, 24 de junio de 2014

Italia 0 – Uruguay 1

Otra vez, Uruguay se vinculó con la hazaña, la épica y la mística. Otra vez, se sintió cómodo yendo de punto. Dos partidos en esa condición: dos triunfos, seis puntos y clasificación como segundo. A todo o nada, consiguió el único resultado que le servía. El Maestro Tabárez colocó un 5-3-2 muy compacto y su equipo esperó durante gran parte del partido. Molestó a Buffon en un par de ocasiones: en la primera mitad con la sociedad Suárez-Lodeiro y en la segunda a través de Cavani-Suárez. Recién salió cuando expulsaron a Marchisio por un planchazo a Arévalo y contó con el ingreso de Stuani y el cambio de esquema. Exageraba con los centros frontales, hasta que en un córner Godín marcó, con la espalda, el tanto de la proeza.

Italia deberá armar las valijas porque, si bien tomó la iniciativa, inquietó poco y nada a Muslera. Quiso clasificarse (le bastaba un empate) mediante la posesión de la pelota, sin arriesgar demasiado. El 5-3-2 le dio frutos en la recuperación; no en la ofensiva. Algunos de sus jugadores hicieron tiempo al sufrir infracciones y, al final, se les volvió en contra. Pirlo pensó y distribuyó; nadie lo acompañó.

Hubo pocos espacios, todo fue muy estudiado y trabado. La táctica le ganó a la inventiva y la lucha, al fútbol. Desniveló una pelota parada.

El árbitro mexicano Marco Rodríguez acertó al echar a Marchisio, pero no vio un mordiscón de Suárez en el hombro de Chiellini tres minutos antes del gol: también era roja.

jueves, 19 de junio de 2014

Uruguay 2 – Inglaterra 1

Otro impacto sudamericano ante un grande europeo. Otra actuación memorable. Otra demostración de talento y sacrificio.

Uruguay sacó adelante una especie de final, con sentido colectivo, humildad y capacidad. Con mentalidad ganadora, orgullo y dosis de juego. Les puso el pecho a los embates de su rival y sufrió, pero se quedó con el premio. Luis Suárez, el corazón de la Celeste, metió un doblete inolvidable: cabezazo y derechazo violento. Comprometido con la causa, se restableció rápido de una lesión, casi mete dos goles olímpicos y se convirtió en el héroe de la jornada. Se emocionó e hizo emocionar. Arévalo Ríos se multiplicó y cortó muchos avances. Cavani acompañó y asistió a Suárez. El pibe Giménez defendió como un veterano al lado de Godín.

Con un fútbol directo y veloz, Inglaterra salió a atacar, insistió cuando estuvo abajo en el marcador y se transformó en una tromba en el complemento. Ejerció una presión insostenible en el medio para luego inquietar a Muslera. Llegó a la igualdad transitoria a través de Rooney, quien representó así las proyecciones de Baines y la profundidad de Sturridge. Atrás, tuvo a un caudillo como Cahill, quien anuló varios avances uruguayos. Desaprovechó su tramo favorable y perdió el partido mediante una fórmula conocida: un pelotazo largo para el pique de un delantero.

sábado, 14 de junio de 2014

Uruguay 1 – Costa Rica 3

Los costarricenses dieron la sorpresa y consiguieron una victoria merecida. Sus méritos residieron en la coordinación que lució la defensa, la aplicación táctica colectiva y el excelente segundo tiempo en el que crearon muchas situaciones de gol. Presentaron a un Joel Campbell brillante (puso el 1-1), una buena resolución de las pelotas paradas y la sobriedad del arquero Navas.

Como en las eliminatorias, a Uruguay le costó protagonizar el trámite del encuentro, no está preparado, no es su característica. Si a esto se le suma una mala tarea defensiva y ataques ocasionales, el resultado dista de lo buscado. Cuando se puso al frente en el marcador, había hecho poco para merecerlo. Cuando le igualaron, no pudo salir de su sorpresa. Cuando se vio en desventaja, careció de variantes para empatar. 

El árbitro alemán Félix Brych acertó al sancionar como penal una ingenua sujeción de Junior Díaz a Lugano (marcó Cavani) y al expulsar a Pereira por una violenta patada a Campbell. En cambio, el asistente Stefan Lupp no vio la posición adelantada (fina) de Duarte en el 2-1.

lunes, 18 de julio de 2011

Las razones de otra frustración argentina

En el día del 61 aniversario del Maracanazo, Uruguay sumó otro halago a su historia. En los cuartos de final de la Copa América, eliminó por penales a Argentina y la dejó sumergida en un mar de dudas. La principal es ¿por qué se quedó afuera? Pese a que los penales otra vez (como en la Copa América 2004 y en el Mundial 2006) detuvieron en Santa Fe el andar de la Selección, las razones futbolísticas actuales son más tangibles, más palpables que una mala racha o una noche aciaga.

En principio, el insuficiente tiempo de trabajo conspiró contra la puesta a punto de la ideología pregonada por el entrenador Sergio Batista (elegido en una decisión polémica por Julio Grondona). En pocos entrenamientos, le fue difícil presentar un equipo respetuoso de la pelota, ambicioso, ofensivo y con espíritu ganador, inspirado en el Barcelona de Pep Guardiola. Le resultó complicado darle un sentido colectivo bien aceitado a las características individuales de cada elemento más las funciones específicas a desplegar en el campo. Encima, el hecho de medirse con la vara (alta) del mejor equipo ¿de la historia? le generó una presión más.

Cronológicamente, el mal armado del plantel de 23 futbolistas evidenció una superpoblación de mediocampistas centrales y centrodelanteros y una escasez de marcadores de punta, mediocampistas externos y punteros. Extrañó esa decisión porque durante su ciclo Batista probó con Pillud, Monzón, Ariel Rojas y Ansaldi para el primer caso de escasez, Enzo Pérez, Chávez, Belluschi y Valeri para el segundo y Juan Manuel Martínez, Mouche, Hauche y Sperduti para el tercero. Entonces, este desbalance condicionó el armado del 11 titular para cada encuentro, donde algunos jugadores ocuparon puestos infrecuentes. Por ejemplo, Tévez y Agüero se corrieron a los extremos, Zanetti actuó por la izquierda cuando en el Inter es doble cinco con Cambiasso, quien a su vez se movió como diez, y Banega trabajó por la derecha. Mientras que Gabriel Milito y Gago, de mucha participación en la Copa, fueron suplentes en sus equipos durante la temporada 2010-11.

La saludable actitud argentina de protagonizar los encuentros de su Copa América sacó a la superficie el primer error: la transición ataque-defensa; es decir, cuando perdía la posesión del balón. La presencia de tres delanteros más dos volantes dúctiles para el traslado no garantizaron un correcto retroceso, no cruzaron a tiempo la línea de la pelota para conformar un equipo corto, ni tuvieron oficio para contrarrestar el juego contrario, excepto ante Costa Rica. Por lo tanto, la soledad de Mascherano, quien disputó su peor torneo en la Mayor, hizo recordar el Mundial de Sudáfrica a la hora de quitar. Así, la defensa quedó expuesta, desnuda: cedió demasiados espacios, ofreció una frágil resistencia en el mano a mano, debió cortar con faltas innecesarias y obligó a alguna que otra intervención providencial de Romero.

Otra clave de la eliminación de la Selección radicó en la falta de intérpretes adecuados para ejecutar y defender acciones con pelota detenida. Desaprovechó las infracciones sobre Messi, Di María y compañía y careció de especialistas en el juego aéreo para tomar al uruguayo Lugano. Tampoco en los momentos adversos, cuando el desarrollo entraba en un terreno psicológico y de roces o silbidos del público, hubo rebeldía. Menos que menos mostró un plan B para desentrañar los planteos táctico-estratégicos mezquinos del oponente de turno.

Como un mal que viene de arrastre, no sólo del fútbol sino de la sociedad argentina, primó el individualismo, el yo antes que el nosotros. Las figuras no conformaron el equipo, no se asociaron, no se cohesionaron, no se conectaron como el fútbol de hoy lo exige. Cuerpo técnico, jugadores, dirigentes e hinchas no se unieron. Y se sabe que el todo es más que la suma de las partes.